Andrés me dejo en mi cama pero sin soltarme la mano, él se encontraba arrodillado al costado de mi cama. Amroo y Calio trataron de apartarlo pero yo los detuve, todavía no recuperaba todas mis fuerzas.
- Princesa necesitamos el que se aparte para poder revisarla.
- No! Todavía no – dije lentamente y cerré los ojos.
Amroo se dirigió al otro lado de la cama y se arrodillo, me tomo de la mano y cerró los ojos y yo también lo hice. Yo ya me sentía mejor, Amroo me había trasmitido un poco de su energía.
Al abrir los ojos lo primero que vi fueron los sinceros ojos color avellana de mi nuevo guarda espaldas, el me sostuvo la mirada y me dedico una sonrisa tímida.
- Esta usted bien? – me pregunto con el ceño un poco fruncido.
Yo asentí y le devolví la sonrisa también un poco tímida.
- Pero que ha pasado? – exclamo mi padre todavía preocupado, moviendo los brazos en el aire – hija te encuentras bien? – se me acerco.
- Es el – dijo Amroo viendo seriamente a Andrés - Fue un bajón de su energía muy fuerte provocado por el, esto nunca le había pasado, él fue el causante – Amroo voltio a ver a mi padre y me soltó la mano, él estaba muy serio.
Andrés tenía los ojos como platos, no entendía nada.
- Nunca te había pasado esto con otra persona? – Amroo prosiguió.
Yo negué con la cabeza. Nunca se me había bajado la energía tan rápido y fuerte con ninguna otra persona.
- El irradia una energía muy fuerte, una energía débil como la de la princesa fue succionada con facilidad, aparte de que la princesa no ha tomado las pócimas que le di para subir su energía – me miro severamente, y yo enrojecí – eres un joven muy valiente, de gran corazón, estas muy capacitado para cuidar de la princesa, pero a la vez eres una amenaza, podrías quitarle la vida en un abrir y cerrar de ojos, pero podrías dársela de la misma manera - Amroo se paró y camino hacia el.
Mi guarda espaldas seguía con la misma cara de no saber qué está pasando.
- Pero yo no hice nada para lastimarla. – exclamo Andrés.
- Lo sé, porque tú eres el complemento de la princesa, tú eres su cura. - Amroo seguía con una cara seria.
- Mi cura? De verdad? – No podía creerlo tantos años buscando la cura de esta “bendición” que hasta ya no creía que existiera y que estaba condenada a morir.
- Si es el pero del mismo modo que puede curarte también puede que mueras junto a él, si no pueden controlarse. - La cara de mi padre estaba seria y pensativa.
- Entonces que debemos hacer? – pregunto mi padre.
- Lo mejor sería que se quedara junto a la princesa, si lo alejan ahora de ella sería contraproducente, sus almas después de tantos años al fin se juntaron, ya no pueden vivir uno sin el otro. – Andrés y yo intercambiamos miradas. – por ahora necesitan descansar los dos, ha sido un día agotador para ambos, los dos se sentirán débiles cuando se alejen, traten de evitarlo, mañana hablare con ustedes.
- Andrés, te asignare una habitación alado de la de mi hija, creo que será lo mejor – Andrés asintió.
Creo que hoy defraude a los niños del orfanato, no voy a poder ir con ellos como están las cosas, esperare hasta mañana a ver qué pasa.
A mí ya no me dejaron pararme ni un solo momento de la cama, decían que tenía
que descansar lo más posible, pero yo ya me sentía bien.
Después de un rato nos dejaron a Andrés y a mí solos, me pidió que le explicara qué es lo que había pasado.
- Pues mira, yo soy la única persona que puede abrir el portal para encontrar el diamante de los 5 reinos, tengo muchos poderes pero también muchas debilidades, la más fuerte es que las personas me toquen por mucho tiempo, eso podría acabar con mi vida. Cuando me tocan mi energía se va con ellos, pero contigo es diferente, contigo mi energía y mis fuerzas se van más rápido. – el me escuchaba atento – Hemos tratado ve buscar una cura para mí en todas parte, pero sin resultado alguno, tenía que buscar a una persona que fuera mi complemento, pero de tanto buscar me arte haci que resigne a morir con el tiempo. – el me miraba un poco serio.
El silencio se sostuvo en mi habitación.
- Me han preparado mucho para este encuentro sabes? – sonreí – no puedo creer que haya sido de esta manera tan sorpresiva.
- Ósea que yo soy su cura? – pregunto
Asentí.
- Pero ahora quiero saber si después de decirte esto todavía piensas quedarte? – mi cara se tornó seria. Por un lado me aterraba la idea de que se fuera, estuve tantos años buscando una cura y al fin la tenia al frente mio, pero era su decisión.
- Claro que si princesa – me dedico una sonrisa que me estremeció por completo.
-
No hay comentarios:
Publicar un comentario