sábado, 23 de abril de 2011

Annia - Capitulo 2 - La cura Parte 2

-         Está bien, padre – aunque no estaba muy de acuerdo. Preferí no discutir aunque eso intervendría en mis planes de salir a la ciudad con mi “guarda espaldas” atrás de mi todo el tiempo, pero me las arreglaría para salir como sea. - Baje la cabeza analizando un poco las cosas, nunca en mi vida había tenido guarda espaldas yo era una niña muy independiente que se sabía cuidar sola, pero en ese tiempo nadie sabía mi secreto más los que trabajaban en el castillo, pero a ellos mi padre les tenia entera confianza algunos han trabajado hay toda su vida. Pero alguien nuevo descubrió mi secreto hace un año fue el jardinero del patio central, fue una recomendación de una de las sirvientas. El tipo se dio cuenta de mis poderes y renuncio, pero ninguno de nosotros contábamos que se lo iba a decir a todo mundo…

-         Bueno hija, me da gusto que aceptes, le diré que pase para que lo conozcas.

En eso, sonó el eco de la puerta, “Pase” le dijo mi padre y acto seguido salió detrás de la puerta un alto joven como de unos 23 años, muy musculoso y demasiado atractivo, con el cabello negro caoba, piel blanca y unos ojos color avellana.  Fijo su mirada en mí y me dedico una sonrisa hipnotizaste. Wow! era realmente guapo.

-         Annia que estás pensando? – me dije para mis adentros – no debes de tener ese tipo de pensamientos eres una doncella, ya deja de mirarlo! Pero aun así no podía había algo muy fuerte que me atraía a el.

-         Buenos días rey Felipe – hizo una reverencia hacia mi padre.

-         Buenos días Andrés, mira ella es mi hija Annia, ala que  te asigne que protegierás. – yo seguía mirándolo como tonta. – Annia él es Andrés tu guarda espaldas.

-         Mucho gusto, princesa – agarro mi mano y la beso lentamente sin sacarme la mirada de encima.

Cuando agarro mi mano sentí una fuerte carga de energía que recorrió todo mi cuerpo, pude ver las imágenes felices, tristes, momentos significativos de su niñez, sentí su energía, su alma pura y limpia, de sentimientos buenos, pero con un pasado difícil, su padre había muerto y también su madre. Sufrió mucho.
Al parecer vivió con su tío, pero  tuvo una infancia infeliz, sin amor y atención.  Pude sentir el vacío que sentía por dentro. Tenía mucha energía, que digo?,  irradiaba energía y la mía se estaba yendo con la suya. Tenía que quitar mi mano rápido antes de que mi energía se agotara.

El me sostuvo la mirada por un tiempo  y me dedico una sonrisa sincera. Por alguna razón no podía moverme, no podía quitar mi mano ni desviar la mirada y lo peor es que mi energía se estaba yendo poco a poco.

Siempre pasaba eso cuando alguien me tocaba  pero con el mi energía y fuerzas se escapaban más rápido.

El al darse cuenta que algo me pasaba soltó mi  mano. Sentí como gran parte mi energía se había ido con él, se me dificultaba respirar y no podía moverme, me había desplomado en el sillón.

Lo que había pasado en menos de 10 segundos se me hizo eterno.

-         Princesa está bien? – me pregunto alarmado.

Yo no podía articular palabra alguna.

-         Hija te encuentras bien? -  se le formo una cara de preocupación a mi padre.

Yo todavía seguía sin decir nada y sin poder mover un solo musculo. La cara de mi padre se iba tornando alarmante.

Andrés volvió a tomar de nuevo mi mano. Sentí como la energía iba volviendo poco a poco hacia mí.

-         Andrés por favor ve por el mago y el doctor del castillo, diles que vengan, corre! – grito mi padre.

Andrés estaba a punto de soltarme y levantarse pero yo agarre su mano con las pocas fuerzas que tenía.

-         Espera – logre articular – no me sueltes – sentía como el aire iba volviendo poco a poco a  mí.

-         Pero… - dijo Andrés mi padre lo interrumpió.

-         As lo que te diga, yo iré a decirle a alguien para que los busque y no la sueltes – mi padre le dijo al guardia de la puerta que fuera a buscarlos.

Mi energía estaba volviendo a mí  y mi respiración se estaba tornando normal. Andrés todavía sostenía mi mano firmemente.

Amroo y Calio llegaron finalmente, le dijeron a Andrés que me llevara a mi cuarto.

Me cargo con sus fuertes brazos sin soltar mi mano. Cuando  me llevo a mi habitación abrazada con sus brazos fuertes acunándome me sentía segura, protegida. Sentía una paz en mi corazón increíble quería que nunca me soltara, irradiaba una energía impresionante, eso provoco que mi energía volviera más rápido.

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