sábado, 23 de abril de 2011

Annia - Capítulo 1 - Granada

-Aldara descuida! No pasó nada, solo es un vestido.

Podía ver la vergüenza que había detrás de los ojos de Aldara, mi dama de compañía que más que eso yo la creía mi amiga.

-         Lo siento mucho señorita! Créame que no volverá a pasar!

-         De verdad no te preocupes solo es una mancha y aparte tengo millones de vestidos – observe la mancha colorada de mi jugo de granada que había en mi vestido blanco de seda.

El jugo de Granada para mí era de las mejores cosas de este mundo, era dulce y a la vez un poco ácido y tenía un olor asombroso y único, simplemente me encantaba.
No había nada que se comparara con un jugo de granada en la mañana.

-         Aurita le traigo otro vestido señorita.

-         No! Espera! Voy a salir hoy a la ciudad. Por favor prepara mi ropa.

-         Hoy? Pero hoy llego su padre en la mañana, está en el castillo y la puede descubrir si sale.

-         Correré el riesgo Aldara, yo le prometí a esos niños que yo iba a ir a verlos al orfanato y lo voy a cumplir, te prometo que tendré mucho cuidado, pero necesito que hoy más que nunca me cubras – ella me miraba atenta – mi padre no se puede enterar de esto.

-         Ok, señorita le aseguro que nadie notara su ausencia, pero tenga mucho cuidado, en la ciudad la pueden descubrir, puede haber Trols, Ganix, y muchas otras criaturas que no están a favor de nuestro reino y la quieren a usted.

-         Te juro que tendré mucho cuidado, me llevare la capa y así nadie sabrá quien soy, te lo aseguro.

-         Señorita, es que me da mucho pendiente que valla sola. – frunció un poco el ceño.

-         Descuida, no me pasara nada – le sonreí tratando que se calmara, pude ver que está nerviosa y preocupada por mí, no debería estarlo, se me cuidar yo sola. – Bueno, ayúdame a quitarme el vestido.

Aldara quito el corsé y me ayudo a quitarme el vestido.

En eso oí el ruido de unas botas que se dirigían hacia acá.

-Espera! Alguien viene! – Me puse mi bata blanca de seda – Aldara esconde el vestido. Rápido!

La puerta sonó.

-         Adelante. – dije sentándome en el sillón.

La puerta se abrió y a su paso Adrián, uno de los mayordomos del castillo.

-         Princesa Annia – hizo una reverencia – su padre necesita hablar con usted.

-         Por favor dígale que en un momento estoy con él.

Adrián volvió a hacer una reverencia y se marchó.

-         Creo que si voy a necesitar otro vestido Aldara.

-         Claro señorita, aurita se lo traigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario