- Hay Benn como dices esas cosas – dijo Annia finalmente aun con las mejillas coloradas y con una pequeña sonrisa nerviosa – No, no lo somos – me había encantado ese gesto, se ponía tan linda cuando se sonrojaba. – Bueno Benn ve a jugar – le dijo aun apenada, yo solo sonreía.
Benn lo hizo, agarro su juguete que le había regalado la princesa y corrió hacia el jardín.
- Siento haberte hecho pasar por este vergonzoso momento – dijo con la cabeza agachada y esquivando mi mirada.
- No te preocupes, se ve que es un buen niño – dije.
- Si, lo es, Benn es muy tierno, no sé cómo sus padres lo pudieron abandonar siendo tan pequeño – dijo con un tono de tristeza.
- Lo abandonaron? – pregunte.
- Si, lo dejaron en un callejón, cerca de un bote de basura, el era apenas un bebe, tenía 2 meses cuando lo encontré y lo traje aqui – dijo, aun un poco triste.
- Lo encontraste? – dije – ósea que ya llevas más de 5 años saliendo del castillo sin que nadie lo sepa. – me acerque a ella de un impulso, ella lo noto y se tenso, se alejo un poco.
- Si, solo Aldara, mi dama de compañía sabe esto, por favor te ruego que no se lo cuentes a nadie y menos a mi padre – imploro.
- No te preocupes princesa no se lo diré a nadie, pero con una condición – dije.
- Cual?
- Que me deja acompañarla cuando salga, no puedo permitir que siga saliendo sola, cuando hay criaturas que la quieren en su poder.
Ella vaciló un poco pero al fin accedió.
Volvimos al castillo, la ayude a traspasar la muralla del castillo y yo entre por la puerta, ya que me habían visto salir.
Me encontré con Amroo en el camino.
- Muchacho! Te eh estado buscando por todas partes! Dónde estabas? – pregunto un poco alterado y enojado.
- Este… - titubee – fui a buscar mi espada con un amigo, el me la arreglo – le enseñe mi espada.
El puso una cara de serio y observo la espada por un segundo.
- Es una espada muy poderosa – dijo al fin – bueno – cambiando de tema – tenemos que buscar a la princesa, no está por ningún lado! – grito.
- Yo iré a buscarla no se preocupe – dije.
- Está bien, los espero en el patio central, no se tarden!
Asentí y me fui corriendo al cuarto de la princesa, hay toque la puerta.
- Quien? – se escucho su voz desde adentro.
- Andrés – exclame.
Ella abrió la puerta, ya tenía un vestido color rojo sangre con un poco de encaje dorado en los bordes que acentuaba su figura, su pelo suelto caía hasta la parte baja de su espalda y traía su tiara de oro con rubies rojos, se veía hermosa.
Sonreí al verla y ella me devolvió la sonrisa, tartamudee un poco al querer hablar.
- Amroo… nos… busca – logre articular.
- Ok – ella lo noto eh izo el mismo gesto hermoso, se puso colorada y rio nerviosamente.
Caminamos por los pasillos del castillo juntos hasta llegar al patio central.
- Ya se habían tardado, estaba a punto de ir a buscarlos – dijo Amroo un poco molesto.
- Pero ya estamos aquí, de que querías hablar con nosotros? – pregunto la princesa.
- Bueno, necesitamos que entrenar – dijo Amroo mas pacientemente.
- Entrenar? – el ceño de Annia estaba fruncido.
- Para poder estar juntos – Annia y yo intercambiamos miradas – sin que se hagan daño, necesitan aprender a controlarse, a controlar sus poderes. Para eso necesitan entrenar, se los iré explicando poco a poco, pero ahora vamos a empezar – dio unas palmadas.
- Necesito que los dos cierren los ojos – obedecimos – que estén relajados, no se muevan, no piensen en nada – así estuvimos como por un minuto – ahora necesito que controlen sus emociones, nivélense, su mente es muy poderosa – lo decía muy despacio y en susurros, ahora lentamente abran los ojos.
Me sentía realmente relajado y con una paz interior impresionante, suspire.
- Ahora Annia quítate los guantes por favor – Annia obedeció – Andrés, toma a Annia lentamente de las manos.
Annia me miraba a los ojos fijamente y me dedico una pequeña sonrisa, con cuidado agarre su mano izquierda sentí una corriente eléctrica atravesar mi cuerpo. Ella se estremeció ante mi contacto y yo la solté rápidamente.
- No tengan miedo, todo estará bien – dijo Amroo observándonos detenidamente.
Yo volví a agarrar su mano izquierda con sumo cuidado, ella volvió a estremecerse pero con menos fuerza, pero esta vez no la solté y agarre su otra mano. Ella cerró los ojos y note que le temblaban las rodillas, se notaba débil, pero yo en cambio me sentía más fuerte que nunca. No quería lastimarle.
- Suéltala – ordeno Amroo de repente.
Yo la solté y ella se desvaneció en mis brazos, la agarre con fuerza de la cintura.
-Tráela aquí – me apunto a una banca de piedra, la cargue y la puse cuidadosamente allí. Se veía tan débil, como una muñeca de porcelana que se podía romper en cualquier momento, me dio ganas de abrazarla con fuerza, de protegerla de todo.
-Está bien? – pregunte alarmado.
- Si, pero corre, vuelve a agarrarla de las dos manos – yo obedecí rápidamente – ahora pásale toda su energía que se acumulo con la tuya, hazlo con tu mente, aprende a controlar tu energía, a manejarla.
Con mi mente empecé a pasarle toda la energía posible, me ordenaba a mi mismo que se pasara rápido pero no era como yo esperaba.
Ella poco a poco fue abriendo los ojos.
- Ya puedes soltarla – dijo Amroo – hiciste un buen trabajo, sabes cómo controlar tu cuerpo, pero hay que practicar mas.
La princesa se incorporo cuidadosamente en la banca.
-Estas bien? – le pregunte angustiado por ella.
- Si, no te preocupes – me dedico una pequeña sonrió eh intento pararse. – Cuidado.
Estuvo a punto de desplomarse nuevamente pero la sostuve. Ella agarro su cabeza entre sus manos.
- Solo estoy un poco mareada – dijo aun con sus manos en la cabeza.
- Sera mejor que la lleves a su cuarto – dijo Amroo – es normal es la primera práctica, esto ira pasando cuando puedan controlar mejor su energía.
- Ok – dije cargándola delicadamente, no quería que se mareara aun más. Ella dio un pequeño jadeo. – lo siento, estas bien? – ella solo asintió y coloco sus manos alrededor de mi cuello, después coloco su cabeza en mi pecho cerrando los ojos.
- Yo mas al rato pasare con cada uno, les daré unas pócimas para que no se sientan así. Andrés mas al rato tal vez también te sientas débil, pasaste muy rápido de tener mucha energía a lo normal.
Yo solo asentí y me dirigí hacia el castillo.