La cabeza ya no me daba tantas vueltas pero aun estaba mareada. Sentía que me movía pero no estaba caminando. Empecé a inhalar un aroma exquisito, muy varonil y adictivo, olía demasiado bien y me estaba embriagando con ese olor poco a poco.
Empecé a abrir poco a poco los ojos, para ver de dónde provenía ese olor y me encontré en los brazos de Andrés, el me sostenía con sus fuertes brazos y yo estaba acostada en su pecho y mis manos estaban en su cuello, íbamos entrando a mi habitación. El me dejo con cuidado en la cama.
- Se encuentra bien? – me pregunto un poco preocupado.
- Si, ya me siento mejor – trate de sonreír un poco – que fue lo que paso? Nada mas recuerdo cuando me tomaste de las manos y de ahí nada… – me dije un poco apenada.
- Te desmallaste – dijo un poco serio.
- Otra vez? – deje caer me cabeza en la almohada, con un poco de frustración. No me gustaba cuando me pasaban este tipo de cosas.
Silencio.
Andrés tenía su mirada fija en el suelo.
- Princesa – rompió el silencio – creo que me debería ir del castillo, le estoy haciendo daño, estoy volviéndola débil, me eh fijado como no tiene las mismas fuerzas cuando esta junto a mí y yo no puedo permitir eso, por lo que me han dicho yo podría matarla algún día – sus ojos se fijaron en los míos.
- Irse? – por alguna razón no podía asimilar lo que acababa de decir, algo dentro de mi me decía que no se fuera, que lo necesitaba.
- Creo que será lo mejor.
- Pero tú y yo debemos estar juntos – no sé por qué dije eso pero lo dije, me sorprendió tanto a mi como a él mis palabras, me sonroje y baje la cabeza. – Me refiero lo que Amroo dijo, que desde ahora no podríamos vivir uno sin el otro. – seguía roja, volví a mirarlo, el me veía minuciosamente con una sonrisa en su rostro.
- De que te ríes? – pregunte un poco enfadada.
- Nada, perdone el atrevimiento pero es que se ve hermosa sonrojada – hizo una pequeña risita y mis mejillas se empezaron a calentar mas.
Voltio la cara hacia otro lado, tapándome la cara y aventándole un cojín. Qué pena!
- Hey! No se ponga así, se ve muy bonita! – eso hizo que mis mejilla hirvieran.
Me entrego el cojín que le había aventado.
- Entonces te quedaras? – le pregunte.
- Solo si usted me lo pide – me sonrió.
- Si, quédate – le devolví la sonrisa.
- Bueno, me tengo que ir, necesita descansar – dijo levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta.
- Espera – lo detuve y él se voltio – quería preguntarte que si querrías ir mañana conmigo a cabalgar? – pregunte un poco apenada.
- Claro – sonrió y con eso salió de la habitación.
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